Empieza por una estimación útil
Divide el proyecto en fases que puedas revisar: preparación, producción, reuniones, cambios, administración y entrega. Una cifra única no explica dónde se pierde el margen.
Registra el contexto, no solo el total
Relaciona cada sesión con cliente, proyecto y tarea. Así podrás ver si la desviación vino de una revisión, de una fase mal calculada o de trabajo que nunca se incluyó en el presupuesto.
Convierte la comparación en una decisión
Si una fase supera de forma habitual la previsión, ajusta el alcance, la tarifa, el tiempo previsto o la forma de aprobar cambios antes de iniciar el siguiente proyecto.
