Mide el trabajo, no a la persona
Relaciona sesiones con proyectos y tareas, revisa el avance frente al plan y detecta bloqueos en el flujo de trabajo. El objetivo es entregar mejor, no observar la pantalla de nadie.
Comparte el contexto adecuado
Roles y permisos claros permiten que clientes, departamentos y empresas colaboradoras vean lo que necesitan sin exponer información que no les corresponde.
Habla de capacidad antes de que llegue el problema
Las horas previstas y reales ayudan a detectar sobrecarga, fases mal dimensionadas y proyectos que requieren una decisión antes de afectar a la entrega.
